El cine salvadoreño se encuentra bien representado gracias a la juventud del país que busca marcar una diferencia y comenzar a crear una industria cinematográfica en el pulgarcito de América.

Una de esas personas es Ángel Ricardo Rysh, un joven de 24 años egresado de licenciatura en Periodismo, de la Universidad de El Salvador, quien compartió sus sueños e historia con nosotros.

“Inicié en el mundo audiovisual en el 2014 porque en bachillerato nos dejaron un trabajo donde teníamos que hacer un cortometraje y desde ese momento inició el proyecto y sueño del colectivo de cine Apolo V”, nos cuenta.

Fue precisamente debido a esa tarea que el joven conoció a grandes figuras de la industria cinematográfica salvadoreña como don Andre Guttfreund, único salvadoreño y centroamericano ganador de un Óscar, y Carlos Escalón, quienes fueron sus asesores y guías en este nuevo mundo del cine que estaba conociendo.

Gracias a la excelente guía que tuvo en su primera producción para el colegio, Rysh y sus compañeros ganaron el primer lugar, y eso solo serviría de motivación para que el joven tomara la decisión de seguir por el camino del cine.

Sin embargo, en El Salvador no existe una carrera que se dedique a formar profesionales en esa área, es de esa forma que decide ingresar a la carrera de Periodismo y tomar todos los cursos que sea posible sobre producción audiovisual.

A pesar que Rysh continua con su productora Apolo V, no significa que continúa realizando todos sus trabajos con su mismo grupo de bachillerato “todos tienen responsabilidades ahora y es difícil coincidir con horarios, pero cuando tengo un proyecto siempre los invito y si están disponible nos apoyamos”.

Recientemente, el salvadoreño presentó su corto “Adiós” en la sexta edición del Festival Internacional de Cine Centroamericano (CAIFF), donde si trabajó con uno de sus compañeros fundadores de Apolo V.

Como todo artista, el joven cineasta salvadoreño ha atravesado por diferentes etapas en sus obras, “cuando hice los primeros cortos en bachillerato quizás era algo más de entretenimiento porque el primer corto que hice era yo como superhéroe queriendo cambiar la cultura de contaminación”.

Luego, da el salto a la adaptación de un guión basado en un libro de un escritor guatemalteco, el cual lo autorizó a recrear su obra de forma audiovisual, sin embargo, Rysh reconoce que ese corto lo hizo alejarse un poco de lo que realmente deseaba producir y descubrir realmente que deseaba llevar a la pantalla.

Tras ese momento de reflexión, realiza un corto de comedia en portugués en El Salvador “trabaje con mis amigos que hablaban ese idioma y fue una experiencia completamente diferente porque apareció en festivales de Centroamérica a pesar de que la gente no sabía hablar portugués, les gustó”.

Luego, realizaría el corto con el que participó en el CAIFF, “Adiós”, el cual se basó en hechos reales que tristemente suelen verse en su país.

“Es como algo bien personal, no es que me pasó, así como en la historia, pero quizás lo que uno hace es escribir a partir de las emociones que ha sentido y le cambia un poquito el contexto”, explica.

Al joven cineasta lo que lo inspira es “vivir la vida y sentir esa sensación de vida o sea pasar en la calle, ver a la gente en los mercados viviendo su vida, ver gente que probablemente está cansada, pero vive su día a día, llevando el pan y el dinero a sus casas. Siento que lo cotidiano es lo que me alimenta a mi como para querer contar historias con las que la gente se puede sentir identificadas”.

Su género favorito y sin dudar, responde que es la comedia y nos cuenta su deseo de producir un largometraje o una película acerca de la comedia y que las personas puedan ir a verlas al cine y la disfruten, porque asegura le gustaría pintar un nuevo panorama de la percepción que se tiene de su país.

“No me gustaría que una persona fuera a verla y la mire con lastima por la situación que vivimos de pobreza, sino que la gente la vea en el cine o en una plataforma donde se vaya a distribuir y que la gente la pueda disfrutar y que ellos puedan decir que bonita película se hizo en El Salvador y que se queden con el deseo de poder volver a verla”.

Ahora, sus planes son retomar un proyecto que realizó en 2018 y finalizó en 2019, en Guatemala, donde grabó el primer capítulo de una miniserie llamada “Bilocación” que aborda el tema sobre los dones divinos.

Rysh agradece todas las oportunidades que le han brindado sus padres y el apoyo que le han dado porque reconoce que hacer cine en El Salvador requiere una inversión económica que quizás no todos podrían afrontar.

 “Mis papas hasta el día de hoy me siguen ayudando hasta en los primeros cortometrajes ellos llevaban la comida, transportaban gente y mis otros parientes también estaban ahí para apoyar, así que hay que aprovechar las oportunidades que se tienen y mejorar cada vez más, buscar maestros y creo que es bastante importante y ser autodidactas”, finaliza.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here