Dulce Nombre de María, es un pueblo de Chalatenango rodeado de montañas y cerros que esconden en sus entrañas inexplorados parajes naturales.

A 21 kilómetros de distancia del pueblo, recorriendo una calle polvosa, buscando el poblado de San Fernando, se encuentra la primera belleza natural enclavada en el cantón de su mismo nombre, la cascada “Chorro Blanco”.

La tranquilidad del lugar se describe por un clima relativamente fresco, sonido de pájaros, montañas que envuelven la zona y el agradable sonido del agua que fluye entre depresiones rocosas y cuya magia se conjuga con la cercanía de las nubes, que acarician las alturas a su paso.


La cascada se encuentra a una altura de mil metros sobre el nivel del mar y presenciar su caída es todo un espectáculo.

El acceso en vehículo sólo es posible hasta el cantón y, posteriormente es necesario cruzar a pie al menos durante dos horas veredas ocultas entre escasos pinares. Sin embargo la caminata es parte de la aventura, pues este destino ecoturístico ofrece a cambio paisajes que reconfortan el espíritu.

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