Todos los años el 6 de enero, millones de niños en todo el mundo esperan con ansia el Día de Reyes, porque en países como México, España, entre otros, de habla hispana, este día también es sinónimo de regalos para todos los niños de la casa.

Es bien conocido que el origen del Día de Reyes es bíblico, sin embargo, esta antigua y entrañable tradición tiene una historia que pocos conocemos. Según fuentes de National Geographic, en la biblia, sólo se alude a estos en el Evangelio de San Mateo.

De acuerdo a la religión católica este día coincide con el día de la Epifanía, una de las celebraciones litúrgicas más antiguas que significa revelación o aparición, en referencia a que el niño Jesús se muestra al mundo pagano, representado en los Reyes Magos.

Constituye el fin del periodo navideño en muchos países del mundo, especialmente en los de habla hispana.

Algunos expertos en el tema opinan que el término mago es producto de una mala traducción de astrólogo, un sabio que observaba las estrellas y a través de su lectura llegaba a una comprensión más profunda de su realidad.

La palabra “mago” proviene del persama-gu-u-sha, que significa sacerdote, refiriéndose a una casta de sacerdotes persas o babilonios que estudiaban las estrellas, en su deseo de buscar a Dios.

Se interpreta que eran tres por el número de regalos y porque la triada está vinculada simbólicamente a la Santísima Trinidad; es decir, en la representación de un solo Dios en tres entes: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

El nombre de cada uno de los reyes magos es muy posterior a lo que se piensa. El registro más antiguo que se tiene actualmente de estos corresponde a la Edad Media. En la basílica de San Apolinar erguida en el siglo VI en la ciudad de Ravena, actualmente Italia, hay un mosaico con la inscripción de los tres nombres, Melchor, Gaspar y Baltasar.

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